Un poco más sobre la harina de pescado en alimentación animal

La harina de pescado es una de las fuentes proteicas más importantes del mundo para alimentación ganadera. No solo de la acuicultura vive la harina de pescado ya que en ganadería terrestre se utiliza por sus aportes en aminoácidos esenciales como Cisteina. Metionina y Cistina, los cuales son limitantes sobre todo en la alimentación de monogástricos.

Debido a los mitos que existen sobre la acuicultura, y atendiendo a la buena acogida que tuvo el artículo anterior, hemos querido continuar con esta temática a través de un breve ejercicio de cálculo de cuánto pescado consumen otras ganaderías.

Partiendo de la base que los peces son los animales más eficientes en términos de conversión de alimento ya que se necesitan 1,7 kilos de pienso para alimentar 1 kilo de pescado tipo dorada o lubina (y 1,2 kilos para salmónidos), cualquier ingrediente que empleemos en la ganadería piscícola (soja, guisantes, etc…) será mejor aprovechado que en cualquier otra industria.

En el resto de casos, hay que saber que para obtener 1 kilo de pollo necesitamos 5 kilos de pienso; para 1 kilo de cerdo necesitamos 8 kilos; y para 1 kilo de vaca necesitamos 16 kilos de pienso.

Según los contenidos de Harina de Pescado recomendados para cada sector ganadero hemos hecho cuentas y sale que:

En pollos las recomendaciones son 6 por ciento de HP. Según esto, y atendiendo a que son necesarios 5 kilos de pienso para engordar 1 kilo de ave, se necesitan 1,35 kilos de pescado silvestre (muy similar a la acuicultura).

En la alimentación de cerdos, lo recomendado es emplear un 10 por ciento de harina de pescado. Como son necesarios 8 kilos de pienso para engordar 1 kilo de animal, se necesitan 4,5 peces silvestres por cada kilo de cerdo que se obtiene.

En rumiantes su uso en la Unión Europea está prohibido, no obstante, si se pudiera emplear, el porcentaje recomendado es del 4 por ciento de HP. Teniendo en cuenta que se necesitan 16 kilos de pienso para obtener 1 kilo de vaca, la cantidad de pescado silvestre que se necesita es de 2,88 kilos de pescados silvestres.

Debido a su alto coste, la industria acuícola ha ido adquiriendo mayores cuotas de mercado de este insumo, lo que no significa que no se emplee en otras industrias. Además, la sustitución de esta proteína en ganadería terrestre se está haciendo por soja, que también se utiliza para la alimentación piscícola.

Esto significa que si no se pudiera hacer uso de la harina de pesado, como a muchos les gustaría, la falta de este insumo provocaría automáticamente la subida de precios en los ingredientes que se emplean para alimentación ganadera, lo que presionaría a la agricultura a ser más productiva y por tanto a recurrir a la destinar más hectáreas de cultivo a la producción genética.

Una bella foto de la Bahía de Cádiz que podría ser más bella aún

El País ha hecho público a través de su edición digital unas bellísimas fotos del fotógrafo Edward Burtynsky de las salinas del Parque Natural de la Bahía de Cádiz que merecen la pena ser vistas y analizadas más allá de su parte recreativa. Las imágenes no tienen desperdicio y son realmente espectaculares desde el punto de vista cromático y artístico, aunque también son el reflejo de una realidad que, a veces, algunos se niegan en reconocer.

Sus rectilíneas formas son fruto de la mano humana y reflejan un momento de la historia de la Bahía de Cádiz en las que el hombre fue capaz de aprovechar los recursos de su entorno y cultivar el mar para la extracción de sal de forma social, económica y medioambientalmente sostenible.

Ahora, estas salinas en su inmensa mayoría son espacios abandonados a su suerte y sin el uso para el que fueron concebidas fruto de la ignominia de la Administración hacia sus legítimos propietarios por la aplicación e interpretación de una Ley que no debió interpretarse como se hizo.

Seguro que Edward Burtynsky obtendría una foto más bella si todo el agua estuviera inundando los surcos que hoy se encuentran secos y llenos de vida acuática.

Ir a la foto en cuestión

¿Cuántos peces se necesitan para producir un kilo de dorada o lubina?

Mucho se ha hablado y estudiado respecto a cuanto pescado silvestre se necesita par alimentar un kilo de pescado de acuicultura.

Sin embargo, algunos ecologistas se han quedado estancados en el tiempo y no han querido evolucionar, y siguen hablando de que se necesitan 10 kilos de peces silvestres para alimentar 1 kilo de pescado de acuicultura sin aportar datos científicos recientes y actuales que avalen esta afirmación.

Aquí les vamos a hacer unas cuentas muy fáciles, basadas en resultados científicos, aportando referencias, para que, quien quiera, llegue a sus propias conclusiones.

Por término medio, y atendiendo a las prácticas de manejo y alimentación recomendadas, para alimentar un kilo de dorada y lubina de ración (400 gramos) se necesitan 1,7 kilos de pienso. Por su parte, para producir 1 kilo de harina de pescado se requieren de entre 4,4 a 4,6 kilos de peces silvestre (CTSHERHERD y AJJACKSON Journal of Fish Biology (2013) 1046-1066).

Por tanto, y teniendo en cuenta que el alimento para dorada y lubina contiene un 20 por ciento de harina de pescado, habría que hacer la siguiente cuenta: 1,7 X 0,2 = 0,34 kilos de harina de pescado son necesarias para alimentar a 1 kilo de dorada y lubina. Por tanto, 0,34 X 4,5 = 1,53 kilos de pescado silvestre sería el necesario para alimentar 1 kilo de pescado de acuicultura.

Conseguir la producción de pescado con tasas menores a 1 no es difícil ni complicado y se llegará en poco tiempo. De manera experimental son varios los estudios que han conseguido alimentar estas especies (dorada y lubina) sin harina de pescado con resultados satisfactorios, aunque se considera que se debe seguir trabajando más en esta línea.

Con el salmón ya se está trabajando con piensos en los que la relación pescado silvestre pescado de acuicultura es menor de 1.

Para conseguir esto se deberán emplear un mayor esfuerzo en la biotecnología y la identificación de aquellos animales que mejor se adaptan a este tipo de alimentación con bajas tasas de harina de pescado.

Todo lo que hay que saber del piojo de mar o cáligus

Los piojos de mar o cáligus son copépodos de la familia Caligidae de las que existen aproximadamente 559 especies, incluyendo 162 especies Lepeophtheirus y 268 especies de Caligus. Éstos hospedan tanto peces de acuicultura como silvestres.

En el salmón Atlántico (Salmo salar) los más perjudiciales son Lepeophtheirus salmonis, que se encuentra frecuentemente en las producciones europeas y Caligus rogercresseyi, que afecta principalmente a las producciones de Chile.

El perjuicio para la industria se produce cuando el ectoparásito hospeda al pez en grandes densidades. Estos crustáceos se alimentan del mucus, tejido epidermial y sangre de los peces que parasita.

La reducción de la capacidad productiva de una granja por menor crecimiento de los peces, o las infecciones cuando los piojos actúan como vectores de virus y les afecta severamente el sistema inmune hasta provocar la muerte, son las principales causas que afectan las producciones cuando se ven atacadas por el piojo.

Hasta el momento existe una línea de investigación que considera que el L. Salmonis en el Atlántico y el Pacífico muestran diferencias genéticas suficientes para determinar la independencia de un parásito y otro.

Para reducir el impacto del piojo de mar se está trabajando en varios métodos de manera que se pueda reducir el impacto de este parásito en la industria. La mayoría de los tratamientos son de índole farmacéutica, aunque existen otros métodos en fase experimental y que son la genómica de ovas, las vacunas, los tratamientos térmicos, el uso de peces limpiadores, o el de atractantes.

Un poco sobre la historia de la anchoveta y la fabricación de harina y aceite de pescado

La captura industrial de anchoveta peruana comienza a ser una actividad de cierta relevancia en la década de los años cincuenta, coincidiendo con mejoras tecnológicas navales que permitieron una mayor capacidad pesquera.

Por aquel entonces la acuicultura industrial, tal y como la conocemos ahora, era inexistente o testimonial, y no ejercía demanda para este recurso.

Desde entonces y hasta nuestros días, el principal destino de la pesca de la anchoveta ha sido la fabricación de harina y aceite de pescado. Debido a la falta de atractivo para la población local, el destino para consumo humano directo siempre fue testimonial, en comparación al procesado industrial de este pescado.

Por aquel entonces, en 1955, en Perú se producían entre 15.000 y 16.000 toneladas a un precio que hoy más quisieran muchos encontrarse de 55 dólares USA la tonelada.

Al año siguiente, vistas las rentabilidades que se obtenían de este recurso, las capturas se habían duplicado en 32.000 toneladas métricas, tendencia que siguió al alza durante los años sucesivos. La acuicultura, por entonces, seguía en bajos volúmenes de producción por lo que no ejercía demanda en el recurso, cabe recordar.

Los beneficios de las empresas y las continuas mejoras en la capacidad extractiva de los barcos pesqueros; así como la abundancia del recurso permitieron la generación colateral de otros negocios como los astilleros, la industria metalmecánica, las fábricas de maquinaria especializada, de redes, de sacos de papel y polipropileno. Esto permitió a su vez la generación de empleo y riqueza para el conjunto de la sociedad peruana.

Ya en 1970 se produjeron capturas récord por 12 millones de toneladas que se tradujeron en 2,25 millones de toneladas de harina de pescado.

Al ser un recurso altamente dependiente de las condiciones oceanográficas, nadie esperaba que el primer gran crack se produjera 3 años después, en 1973, a consecuencia del evento El Niño y la sobrepesca que se venía ejerciendo sobre el recurso. Recordamos que todavía no había acuicultura.

Esta crisis provocó despidos masivos, quiebra de muchas empresas y el incremento de precios.

Con la reformulación del sector se tomó mayor conciencia de cómo se tenía que manejar ecosistémicamente un recurso tan importante para la economía peruana. Se dotó al IMARPE con capacidad científica para evaluar la explotación del recurso, se establecieron vedas y se reorganizó la capacidad pesquera del sector, en mayor o menor medida.

Por aquel entonces la harina y aceite de pescado se empleaban para la alimentación ganadera y de aves y el aceite también para la elaboración de pinturas. Ya había cierta demanda ejercida por la acuicultura, principalmente del salmón y algo de las especies Mediterráneas.

Hoy en día, con un mayor control sobre la capacidad máxima de explotación de la pesca de la anchoveta y con el crecimiento de la industria acuícola, se ha producido la diversificación de uso, no un aumento de las capturas.

Se puede considerar que actualmente la industria acuícola es hoy la que mayor demanda ejerce sobre este insumo y es ella la más interesada en preservar su capacidad de extracción debido a su dependencia para seguir creciendo.

La necesidad de disponibilidad de aceite de pescado es todavía mayor si cabe y se estima que la industria acuícola absorbe entre el 70 y el 90 por ciento de la producción.

Por todo esto que les hemos contado es importante saber que haya o no acuicultura, la anchoveta se seguirá pescando para alimentar pollos, cerdos o la industria que la demande. Lo importante es controlar que el recurso se mantenga a niveles estables, evitando que se produzcan episodios de volatilidad de precios, ya que esta desestabilización provoca a su vez un efecto en mariposa en el resto de la cadena de valor.

La técnica de “agua verde”

El cultivo larvario de determinados peces marinos suele hacerse empleando en el agua del tanque microalga. A esta técnica se le conoce como “agua verde”, o “green water” en inglés. La presencia de las microalgas en el agua de cultivo se asocia en esta fase a importantes beneficios para el desarrollo de la flora bacteriana del pez y su tracto digestivo, una mejor visibilidad para capturar las presas vivas y la estabilidad físico química y el mantenimiento de la profilaxis del tanque.

Entre las microalgas más importantes destacan la Isochrysis sp, Chlorella sp, Tetraselmis sp, o Nanochloropsis gaditana. Esta última microalga ha adquirido especial importancia en los últimos años debido a las posibilidades de liofilización, método que permite alargar la vida útil del producto y una mayor y mejor conservación. Posteriormente, cuando se precisa, se vuelve a resuspender en el agua la microalga. De esta forma los criaderos evitan mantener en producción grandes volúmenes de microalgas con el siguiente gasto en energía, tiempo y mano de obra.

Aunque son muchas las especies piscícolas cuyo desarrollo larvario se realiza bajo la técnica de agua verde, la más popular posiblemente sea la dorada (Sparus aurata). Diversos estudios empleando agua verde en el desarrollo larvario de dorada han evidenciado mejores ratios de supervivencia y rendimiento. Además con esta técnica mejora la capacidad del pez para desarrollar la vejiga natatoria.

Las Proteínas Animales Transformadas, ¿Qué son?

Las Proteínas Animales Transformadas (PATs) son ingredientes naturales obtenidos de los subproductos de la producción de alimentos destinados para el consumo humano.

Estos subproductos se generan en mataderos y plantas de descuartizamiento de animales no rumiantes autorizados procedentes de la industria avícola, porcina y cunicultura de las que se aprovechan la sangre, las plumas de aves, la hemoglobina o el plasma,  que tienen un alto valor nutricional (grasas, proteínas y minerales) y una baja huella de carbono.

Su empleo no es exclusivo para la fabricación de alimentos para acuicultura pues también se emplean para la alimentación de mascotas, en abonos y valorización energética.

Europa es un gran productor de este tipo de proteínas y hasta este año, y debido a la prohibición que existía y a pesar de la escasez mundial, se destinaba a la incineración.

Por el contrario, en terceros países nunca se dejó de utilizar en la alimentación acuícola. Esto generó una situación paradójica y de desventaja competitiva ya que, a pesar de la prohibición, en Europa se siguió importando pescados y mariscos alimentados con PATs.

La Comisión Europea después de una gran número de estudios, recomendaciones e informes científicos favorables retiró la prohibición de alimentar animales de la acuicultura con PATs en 2013 a través de la modificación de los anexos I y IV del Reglamento (CE) núm 999/2001 del Parlamento Europeo y del Consejo, por el que se establecen disposiciones para la prevención, el control y la erradicación de determinadas encefalopatías espongiformes transmisibles.

Este nuevo Reglamento fija requisitos estrictos durante la recogida, el transporte y la transformación de estos productos, con el fin de evitar cualquier riesgo de contaminación cruzada con proteínas de rumiantes.

Además, establece que la autoridad competente llevará a cabo controles para verificar que el sector cumpla estos requisitos. Los controles incluirán inspecciones y toma de muestras para su análisis en laboratorios acreditados y verificados periódicamente.

Ahora y gracias a este cambio normativo se pone fin a un incomprensible despilfarro de recursos alimentarios de alto valor.

Acuicultura en Mar Abierto – Acuicultura Offshore. Algunas consideraciones

El término offshore es un adverbio anglosajón que se traduce como costa afuera. En acuicultura se emplea para definir la producción que se realiza en aguas abiertas o en mar abierto alejadas de la costa en ambientes oceánicos expuestos y con corrientes oceánicas más altas de lo que sería cerca de la costa, a poca distancia.

Esto excluye las granjas marinas de salmón en Noruega, situadas en Fiordos junto a la costa, o la mayoría de las granjas marinas de Grecia y Turquía, que se ven influenciadas por su corta distancia a la costa.

La industria asociada a esta práctica acuícola está llevando un desarrollo tecnológico propio para hacer frente a los retos logísticos y medioambientales que implica, creando nuevas oportunidades de empleo para técnicos acuícolas y pescadores al precisar de operaciones con barcos en alta mar.

En España, la revolución en “mar abierto” se produjo hace una década, con granjas situadas en concesiones a partir de 2 millas de la costa, en aguas expuestas a fuertes temporales y condiciones oceanográficas duras, y hoy en día es uno de los principales métodos de producción de dorada y lubina en el Levante mediterráneo español.

Las últimas tendencias apuntan a granjas más grandes con sistemas de tren de jaulas de mayor diámetro cada una y más capacidad de producción, realizada a distancias de entre 3 a 200 millas de la costa. También se intentan asociar a parques eólicos en mar abierto ya que los costes operacionales y de inversión suelen ser cada día más altos.

Nireus, Selonda y Dias Aquaculture ¿Colosos en llamas?

La acuicultura griega, después de más de una década expansiva basada en un endeudamiento ilimitado, está pasando por uno de los peores momentos de su historia. A pesar del espectacular crecimiento del mercado de la dorada y la lubina, y de la importancia que adquirido este sector en el país, las deudas parecen impagables. Las empresas vivieron por encima de sus posibilidades. Ahora, tres de las empresas más grande de la acuicultura mediterránea acumulan, en conjunto, 647 millones de euros de deuda.

En la peor posición se encuentra Dias Aquaculture, que tuvo que declararse en quiebra tras no alcanzar un acuerdo con los bancos acreedores. La empresa reportó a finales de junio deudas por 178 millones de euros y un patrimonio neto negativo de 43 millones de euros. Ahora los bancos poseen el 33 por ciento de las acciones de Dias Aquaculture mientras que Linneo Tethys tiene el 53 por ciento.

En Selonda las cosas tampoco están mucho mejor. A finales de junio de 2013 habían podido reducir la deuda de 267,8 millones de euros con las que cerraron 2012 hasta los 245,5 millones de euros. Sin embargo, el patrimonio ha pasado en estos meses de positivo a negativo y, a junio de 2013, el capital en rojo superaba los 18 millones de euros.

La tercera gran empresa con problemas es Nireus, que también se enfrenta a una deuda elevada, en torno a los 224,3 millones de euros, aunque con una situación más sólida en su patrimonio, con mejores ventas que el año anterior y un flujo de caja más positivo.

El año 226 a. C. un terremoto acabó con el Coloso de Rodas, una gran estatua dedicada al dios griego Helios. Dos mil doscientos treinta y cuatro años después, el terremoto financiero de 2008 ha incendiado estos colosos de la acuicultura mediterránea.