La solución a la falta de aceites marinos podría estar en las marismas

El futuro de la acuicultura depende en gran medida de que se encuentre un sustituto al aceite de pescado que se obtiene de las pesquerías de pelágicos; ya que, según sea la fuente que se consulte, más del 70 por ciento del que se produce se destina a alimentación acuícola. Esto significa que, a medida que vaya evolucionando la demanda del sector, será un factor que limitará su crecimiento.

Salvo lo que están haciendo los noruegos con el krill de la Antártida, el resto de los recursos se están buscando en tierra a través de la sustitución con soja, colza y otros vegetales, y en la medida que las especies piscícolas lo permiten. Pero esta sustitución con aceites terrestres resulta complicado ya que  también están limitados como recurso, compite con la alimentación humana directa y de otros animales. A esto hay que añadir, también, factores anti-nutricionales y posibles complicaciones microbianas.

Las microalgas marinas podrían ser la solución. Son ricas en aceites marinos poliinsaturados de cadena larga, y por tanto, serían una buena fuente de obtención de aceites de alto valor. El problema radica en el alto coste de extracción de estos aceites. De momento esta inviabilidad es insalvable y queda bastante lejos como solución si se desea utilizar como ingredientes en piensos acuícolas.

salina_acuicultura_extensiva

Hay Alternativas

En un interesante informe publicado hoy en misPeces, investigadores del IFAPA Centro El Toruño han puesto la ciencia en disposición del sector, al estudiar minuciosamente la cadena de fitoplancton y fitobentos como alimentos de alto valor para niveles tróficos superiores, como pequeños crustáceos y peces sin valor comercial, con capacidad para acumular aceites marinos de alta calidad del tipo Omega 3, DHA y EPA. Por decirlo de otro modo, estos podrían ser nuestros Krill de la Antártida y la anchoveta del Pacífico si aprendemos a explotarlos.

Además, en este estudio se utiliza una instalación real como modelo. Se trata de la granja acuícola de Veta La Palma que está actualmente en producción de lubinas en el Guadalquivir.

Los datos contenidos en este informe deben ser tenidos en cuenta seriamente, ya que destacan las propiedades ecosistémicas de las microalgas y la singularidad de las que habitan en este ecosistema que, sin la actividad acuícola, no hubiera sido posible obtenerlos.

Ahora solo falta hacer un modelo replicable en zonas degradadas de la Bahía de Cádiz, donde existen 5.000 hectáreas de salinas deterioradas; o en el bajo Guadalquivir, donde también existen más de 10.000 hectáreas de terrenos marismeños ociosos y degradados.

Quien sabe si en el siglo XIX la producción de la sal fue el motor económico de estos ecosistemas y en el siglo XXI será el tiempo de los pequeños seres que los habitan.

Ir al reportaje

Cuellos de botella en acuicultura

En acuicultura, al igual que en otros procesos de producción, se define como “cuello de botella” una dificultad que se presenta en una determinada parte de la producción y que limita el desarrollo del resto.

En acuicultura se emplea para definir una dificultad no controlada en la domesticación de una especie. Los cuellos de botella que se plantean principalmente son biológicos.

En la fase larvaria suele ser un cuello de botella la reproducción. Cuando esta se consigue, la alimentación exógena con alimento vivo suele ser el siguiente cuello de botella. Es lo que ocurre con moluscos como el pulpo o peces como la anguila.

Una vez superados los problemas de alimentación exógena, el siguiente cuello de botella se plantea con la alimentación inerte. Los problemas sanitarios suelen suponer también un importante cuello de botella, ya que son el mayor limitante de la expansión de la actividad a la escala industrial.

Lo normal es que detrás de la solución haya un nuevo cuello de botella.

Mitilicultura: una propuesta para la RAE

El cultivo de moluscos del género Mytilus se conoce comúnmente como mitilicultura (no mitilocultura). A pesar de ser la actividad acuícola más importante en España por su extenso volumen y tradición cultural en Galicia, la palabra no está reconocida en el Diccionario de la  Real Academia Española (DRAE). De hecho, no existe oficialmente en el Diccionario de la RAE una palabra que defina el cultivo de este molusco bivalvo.

Numerosas son las especies de mejillones que se cultivan en el mundo y la mayoría son pertenecientes a la familia Mytilidae. En la península las dos especies cultivadas son el Mytilus edulis, que habita aguas del Oceáno Atlántico y el Mytilus galloprovincialis, conocida por mejillón del Mediterráneo, y el protagonista del éxito gallego de la mitilicultura. En Canarias la especie que se cultiva es el mejillón canario (Perna perna).

En Chile el mejillón es conocido comúnmente como choro o chorito. Existe una especie autóctona, el Mytilus chilensis, cuyo cultivo está altamente difundido. El investigador chileno Dr. Eduardo Tarifeño de la Universidad de Concepción ha dado evidencias del “hallazgo” en la costa de su país de la especie Mytilus galloprovincialis, que se conoce en esas latitudes como choro Araucano.

Nuestra propuesta de esta semana es, por tanto, que se reconozca mitilicultura como una nueva entrada en el DRAE.

Manual FAO (inglés): Construcción e instalación de jaulas de madera hexagonal para acuicultura

manual-tec-contruccion-jaulas-hexagonalesLa FAO ha publicado recientemente un manual técnico, a modo de guía, para la construcción de pequeñas jaulas hexagonales de madera para uso en acuicultura. La guía incluye un listado y detalles técnicos de materiales para la construcción de estas estructuras, para un uso artesanal a pequeña escala.

Describe con detalle como ensamblar cada componente a través de ilustraciones.

El manual también ofrece consejos básicos para la elección del modelo de jaula que mejor se adapte a las necesidades del piscicultor y los mejores materiales para ser empleado atendiendo a razones medio ambientales, logísticas y de ubicación de la instalación.

Ir al manual (Inglés)

¿Por qué hay especies que no verán la luz en la escala industrial?

En los próximos meses o años vamos a estar escuchando dos palabras de manera repetida y no va a haber proyecto de I+D+i que no las incluya. Una es sostenibilidad y la otra diversificación de especies.

En diversificación hay que ser cautelosos y tener en cuenta que no podemos ahora lanzarnos a reproducir y desarrollar una especie a pequeña escala porque es posible o fácil de hacer. Esto no es garantía de que la especie alcance la escala industrial. Hay que observar la viabilidad económica. Ni siquiera vale si es de alto consumo o tiene un precio alto en el mercado, ya que antes hay que tener en cuenta otras consideraciones de Perogrullo.

Varios han sido los proyectos que se han quedado en el camino y han descalabrado por no haber tenido en cuenta la abundancia silvestre de la especie. Es lo que ha ocurrido con el bacalao (Gadus morhua), cuya pesquería, una vez recuperada, es tan extensa que difícilmente una producción bajo métodos de acuicultura podrá competir con la silvestre en precio (o coste). Y eso que se trata de un pescado de alto consumo.

Otro caso, por poner un ejemplo más local, sería lo que ocurre con la acedía (Dicologlossa cuneata) cuyo consumo está limitado regionalmente. Cualquier empresa que se quiera adentrar en el cultivo de la especie tendrá que lidiar con dos limitaciones industriales importantes. La primera es que la pesquería de la acedía es abundante; y la segunda, el tamaño comercial de la pieza. Es decir, cuántos alevines necesitamos para obtener un kilo de pescado es un dato importante, ya que la relación coste – alevín por kilo producido limita la viabilidad empresarial. La piscicultura no es otra cosa que la producción de proteína de pescado de calidad, y se debe hacer en el menor tiempo la mayor cantidad de esta.

Siguiendo con los ejemplos, ¿Podemos adivinar entonces qué pasará con la merluza (Merluccius merluccius) una vez que se consiga desarrollar una tecnología de cultivo viable? Podriamos poner más ejemplos, aunque nos gustaría que fueran ustedes los que lo hicieran.

Generar conocimiento está bien. Pero, en estos tiempos (y en cualquier tiempo), tenemos que centrarnos en hacer I+D+i que permita a las empresas crear empleo. Ya que eso es sostenibilidad de la buena.

¿Piscifactoría, Piscigranja o Granja?

La Real Academia del Español describe Piscifactoría (Del lat. piscis, pez, y factoría) como el establecimiento donde se practica la piscicultura.

En Hispanoamérica, se emplea también, y de manera muy extendida en algunos países (como es el caso de Perú), el término piscigranja, que, aunque no está registrado en el diccionario de la RAE podría considerarse adecuado.

Si nos damos un paseo por las redes sociales comprobaremos como el término Piscifactoría, que transmite connotaciones de fábrica de peces, es usado en numerosas ocasiones en sentido peyorativo, ya sea para hablar mal de la acuicultura o para minusvalorar a través de la comparación a otro tipo de actividades.

Por ello, sería apropiado sustituir este término por otros más agradables, ya que no debemos olvidar que la cría de peces debe ser comparada con la ganadería, la cual se realiza en granjas; y no con fábricas, que son lugares donde se realizan manufacturas.

Por ello proponemos algunos que podrían sustituir la expresión piscifactoría.

Cuando la producción se realiza de manera intensiva en tanques de hormigón, el término sustituto podría ser el de centro de producción de peces. Para el caso de engorde extensivo o semi intensivo en tierra o en viveros flotantes, se podría emplear el término granja de peces. En el caso de la producción que se realiza en salinas rehabilitadas del litoral sur Atlántico peninsular es recomendable usar el término esteros.

Y por su parte, cuando hablamos de jaulas en el mar, esta expresión podría ser sustituida por viveros flotantes.

Uso de peces silvestres como alimento en acuicultura

libreria-fao-desarrollo-acuiculturaLa Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Acuicultura ha publicado el libro “Uso de peces silvestres como alimento en acuicultura”.

Con este documento la FAO persigue el propósito de aportar orientaciones técnicas para el uso responsable de los peces silvestres como alimento en acuicultura, según fueron desarrollados en el taller de expertos llevado a cabo por la FAO en noviembre de 2007 en Kochi, India.

Para ello aborda temas tan dispersos como el manejo pesquero, el desarrollo de políticas, la seguridad alimentaria, la reducción de la pobreza, asuntos sociales y éticos, tecnología y desarrollo de la acuicultura, entre otros asuntos.

Ir al documento

Por qué no es bueno usar la expresión hatchery ni nursery

El término anglosajón Hatchery se emplea en el ámbito científico e industrial acuícola para designar a un centro de reproducción o criadero de peces, moluscos o crustáceos.

Sin embargo, hatchery crea confusión cuando nos dirigimos a interlocutores que no están familiarizados con los términos empleados en acuicultura. Por otro lado, la traducción literal es “criadero” ya sea de pollos, pavos, cerdos, etc.

Se debe tener en cuenta que cuando este término se utiliza fuera del ámbito profesional, las personas a las que nos dirigimos no van a entender bien a qué nos referimos. En ocasiones, se ha dado el caso de políticos en ruedas de prensa que no son capaces de pronunciar bien este término, e incluso podemos encontrar en artículos publicados en periódicos este término mal escrito, con el consiguiente desconcierto del lector.

Nuestra recomendación es utilizar el término criadero de peces o centro de cría, de manera que vaya siendo la manera más usada para describir esta fase de producción.

Lo mismo debería ocurrir con el término nursery, que podría ser sustituido por preengorde.

Presentan el libro “Pescanova Crimen Perfecto”

Ayer decíamos que todo lo que está ocurriendo entorno a Pescanova parecía digno de una miniserie de TV. Y parece que no es algo tan lejano pues ya existe el primer libro que aborda este caso.

El hotel Jucamar ha sido escenario de la presentación del libro “Pescanova Crimen Perfecto” del escritor y periodista Valentín Carrera que relata con datos las últimas décadas de la gestión de esta compañía.

Según relata el propio autor del libro, se trata de una investigación periodística de “urgencia”, con un reparto de personajes que estos días comparecen como imputados ante la Audiencia Nacional.

La tesis del libro considera a los responsables de esta empresa como autores de “una estafa a la sociedad y a cientos de pequeños accionistas” que depositaron su confianza en la compañía. Relata con datos y documentos el sumario las últimas décadas de la empresa.

Ya hay libro, ahora queda menos para la TV Movie.

España cae más en el hoyo de la ineficiencia para montar negocios

La posición de España en el ranking que define la facilidad para poner en marcha un negocio en nuestro país sigue cayendo en el hoyo y pasa al puesto 142 de 189. Los datos son del informe Doing Business del Banco Mundial y reflejan una caída de ocho puestos desde 2006, la última vez que se actualizó este indicador.

El Doing Business también evalúa el clima empresarial. En este caso la posición se sitúa en el puesto 52, detrás de Polonia, Colombia, Eslovaquia, Túnez, o Zazajastan, y por delante de Gaza.

El problema es grave y afecta de manera general a cualquier actividad empresarial que se quiera poner en marcha. Aunque no solo afecta a la acuicultura, este es uno de los sectores que más sufridos.

Por poner un ejemplo, en Dinamarca, que es un país que ocupa los primeros puestos dentro del ranking del Banco Mundial para crear nuevos negocios, se tramitó el macroproyecto de Danish Salmon para producir en recirculación y de manera intensiva todo el ciclo productivo de salmón atlántico hasta 4,5 kg, en 3 meses. En España un proyecto de similares características requiere varios años de trámites, y si es que finalmente consigue la licencia.

Detrás del problema hay muchos factores. Pero uno importante que suscita las críticas de numerosos empresarios está en la alta burocracia. La desidia, la aptitud y la actitud del funcionariado y el gran número de administraciones que participan de un expediente de creación de una empresa de acuicultura se convierten en un lastre insalvable.

Cualquier expediente pasa por distintas administraciones que se rebotan el proyecto de unas a otras. A veces, los funcionarios requieren a los promotores trámites innecesarios, como por ejemplo, carísimos estudios arqueológicos submarinos. En otras ocasiones se espera hasta el último día antes de que se cumpla el silencio administrativo para que el expediente siga su curso. En otras ocasiones las disputas entre distintas administraciones, por ejemplo con la Ley de Costas, ponen en riesgo el futuro de una empresa en funcionamiento y con una veintena de trabajadores. Y así se podría seguir con múltiples ejemplos más.

Recientemente, Maríaluisa Coppola ya advirtió en la última reunión del Comité de  las Regiones de Europa que, es preocupante en las líneas estratégicas para el futuro desarrollo de la acuicultura la falta de referencias al papel burocrático de las autoridades locales y regionales.

Según indicó Coppola, la larga tramitación a la que está sujeta cualquier concesión de acuicultura “aleja a muchos potenciales empresarios fuera de la Unión Europea” provocando situaciones de desventaja con sus competidores a nivel mundial.