Opinión

Con las esperanzas puestas en el segundo trimestre del año

Dejamos atrás el primer trimestre del año con más esperanzas en el futuro de lo que hubiera cabido esperar cuando dio comienzo.

Parece que en los próximos meses, y después que se haya relajado la prima de riesgo, la banca tendrá necesidad de comenzar a prestar dinero de nuevo. Se espera que, a partir de este segundo trimestre que empezamos hoy, ese reflejo se perciba con más intensidad. Un ejemplo podríamos verlo en el interés de CajaMar por firmar un convenio con la Asociación de Empresas de Acuicultura Marina de Andalucía (ASEMA).

Otra de las noticias de este trimestre ha sido la publicación del Reglamento que modifica la Ley de Costas, el cual ha entrado en su fase final. Desde CTAQUA lideraron hace unas semanas una importante reunión que servirá para aportar una versión mejorada de dicha propuesta en lo que respecta a los usos y actividades de la acuicultura y las salinas.

De parte de la producción parece que 2014 también será un año más relajado. Así se percibe por el precio que está alcanzando la dorada y la lubina en uno de los mejores arranques del año. No obstante habrá todavía que esperar al comienzo de la época de mayor consumo y de lo que haga la competencia de Grecia y Turquía.

Del otro lado de los costes de producción, las materias primas han bajado, lo que también contribuirá de manera positiva a la rentabilidad de los productores.

Para estas especies, las noticias que vienen de Grecia hacen pensar que no será un año de bajadas significativas. La clave está en que un acuerdo entre la banca acreedora y las empresas permita que estas sigan operando sin necesidad de liquidar sus stocks biológicos.

De nuevas especies hemos publicado dos interesantes reportajes que hacen referencia a la corvina y el atún rojo y que han captado la atención de nuestros lectores. Además también contamos con los buenos resultados que se obtengan de la producción de lenguado.

En Acuicultura Continental la AECAC lanzó la plataforma Cipri para dar a conocer las actividades con ciprínidos en España.

En el ámbito de la investigación, la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria ha destacado por haber sido seleccionada para promover la investigación europea de excelencia en acuicultura.

Durante este trimestre también se lanzó el Proyecto Diversify sobre cómo aportar nuevas especies a la diversificación del sector en la UE.

En Europa las Asociaciones europeas de productores de trucha arcoíris de Dinamarca, Italia, Polonia, Alemania, Reino Unido y Francia han denunciado a Turquía por sus exportaciones a la Unión Europea. Según el sector, las exportaciones turcas reciben subvenciones del Gobierno que son consideradas ilegales en la UE y son la principal causa de daño material y la amenaza de un mayor perjuicio para la industria.

Expertos de la industria se reunieron en torno al IV Foro de Sanidad Acuícola de FEADSA y CENAVISA el pasado 19 de febrero en Madrid y que dejó muy buen sabor de boca.

En Europa el DOUE publicó el Dictamen del CESE sobre el Desarrollo Sostenible de la Acuicultura en la UE y la Comisión Europea publicó las recomendaciones para elaborar los planes de producción de la pesca y la acuicultura.

Mientras que, en Latinoamérica, México incorporó nuevas especies a la Carta Nacional de Acuicultura; Perú invita a inversionistas a participar en la acuicultura del país; y en Chile dieron cuenta de los buenos resultados en el cultivo de algas rojas. Por su parte, Panamá se confirmó como nuevo miembro de la Red de Acuicultura de las Américas

A nivel Global fue importante la presentación del informe Fish 2030 sobre las perspectivas de la pesca y la acuicultura como recurso alimentario mundial y en el desarrollo rural de las Américas.

Para aquellos que tengan la necesidad de tomar contacto con la actividad nacional tienen marcada una cita en varios encuentros relevantes como el de la Organización de Productores Piscicultores para el próximo 4 de abril en Villafranco del Guadiana bajo el título “Medidas Innovadoras de Eficiencia Energética en Instalaciones Acuícolas”; la VII Conferencia Sectorial de APROMAR en Madrid el próximo 13 de mayo; o las Jornadas del Litoral Sur Atlántico en Cartaya los días 20 y 21 de mayo.

Las contradicciones del Gobierno en la gestión del agua y la acuicultura

Leemos estos días que el Gobierno del Reino de España apoya al sector del agua como fuente de creación de empleo verde con una apuesta clara por el uso eficiente y sostenible de los recursos hídricos y energéticos.

El emprendimiento verde y el uso del agua son por tanto, para el Gobierno y para la Fundación Biodiversidad – organismo dependiente de los caudales públicos -, una oportunidad.

Mañana 22 de marzo se celebrará el Día Mundial del Agua y estos argumentos grandilocuentes de “fuente de creación de empleo verde” son una excelente oportunidad para poner de manifiesto este hecho, que defienden organismos nada dudosos como el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

Para las Naciones Unidas el uso del agua es “uno de los cinco sectores que más empleo verde ha generado a escala mundial, junto con la agricultura, los servicios ambientales a empresas, la eficiencia energética y la energía fotovoltaica”.

Por su parte, crear empresas y consecuentemente empleo es una prioridad de la Fundación Biodiversidad.

Pues les presentamos entonces la acuicultura, que es una actividad respetuosa con el agua. Tanto es así que no la consume, solamente la utiliza como medio de vida. Con la tecnología que hay, incluso se podría conseguir mejorar la calidad de la misma a través de las piscifactorías. Además, es fuente de riqueza y empleo en zonas rurales.

Y sin embargo… No se entiende como en los Planes Hidrológicos del Reino de España, y cuyos Reales Decretos han estado siendo aprobados recientemente, entienden que en el “Orden de preferencia y compatibilidad de usos” deba ser una actividad de tercera división.

¿Por qué no se incluye dentro de los usos agropecuarios? Es decir, junto con la ganadería o los regadíos, y no como ocurre actualmente ¿dentro de los usos industriales?

Simplemente, me parece, que no se han parado mucho a pensar. Y si lo han hecho, la acuicultura es un sector que les importa un bledo a los que nos gobiernan.

Sectores pesquero y acuícola; y no, sector pesquero y acuícola

¿Por qué defendemos desde este artículo la necesidad de diferenciar entre sector pesquero y sector acuícola? Muy sencillo, porque entre ambos las diferencias son lo suficientemente grandes como para que así sea.

Si entendemos que un sector es un conjunto de empresas o negocios que se engloban en un área diferenciada dentro de la actividad económica y productiva, está claro que mientras la acuicultura es un tipo de ganadería del mar, la pesca es una actividad extractiva o de caza, y por tanto, son diferentes. No se trata poner un sector por encima del otro, se trata de poner a cada uno en su contexto.

El único medio común es el acuático, a partir de ahí todo son diferencias.

Por un lado, la acuicultura trata de domesticar especies para su producción controlada. La pesca trata de la captura de especies silvestres.

Las tareas profesionales de ambos sectores son también distintas. En acuicultura existen biólogos especialistas en reproducción, cría larvaria y engorde; técnicos de laboratorio que controlan los parámetros físico químicos del agua y bacteriológicos; veterinarios que se ocupan del bienestar y salubridad de los animales de crianza; submarinistas, personal de mantenimiento, tecnólogos especialistas y así en un largo etcétera. Ocupaciones que en cualquier caso no coinciden con las del ámbito pesquero.

Organizativamente cada uno lo hace en torno a su propia patronal y económicamente las diferencias también son importantes. En acuicultura se trabaja con instalaciones en tierra en las fases de criadero y preengorde y granjas marinas flotantes o estanques en tierra.

La acuicultura necesita en un alto grado de capital circulante y posee la biomasa en propiedad. En la pesca, sin embargo, la mayor inversión la constituyen la embarcación y los aparejos de pesca. Evidentemente hay otras inversiones y gastos, al igual que ocurre en acuicultura, pero las detallaremos todas en este artículo.

Históricamente también existen diferencias, ya que, probablemente, una forma de acuicultura rudimentaria se puede remontar a 4.000 años atrás.

Las únicas coincidencias solamente las podremos encontrar en aspectos relativos a la marinería y patronaje de embarcaciones auxiliares, que en cualquier caso, formarían parte de otro sector, el náutico.

Por eso desde aquí recomendamos, y esperamos aplicarnos también este mismo consejo, que cuando se hable de pesca y acuicultura separemos el concepto de un sector y otro. Son sectores aparte y no “el sector pesquero y acuícola”.

La acuicultura la única industria de productos acuáticos que crecerá de aquí a 2030

La acuicultura producirá casi dos tercios del pescado que se consumirá a nivel mundial en 2030, es la conclusión más relevante del informe FISH 2030 elaborado por encargo del Banco Mundial, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Acuicultura (FAO) y el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFPRI, siglas en inglés).

Gustará más o menos, pero está claro que con las capturas pesqueras estancadas, ese esfuerzo por alimentar a una población creciente pasa por el crecimiento racional de la acuicultura.

Este informe debe hacer reflexionar a aquellos que manifiestan animadversión sobre el concepto de acuicultura o piscifactoría; y deben darse cuenta que estar en contra de la acuicultura es tan absurdo como estar en contra de la ganadería o la agricultura. Sin embargo, a día de hoy, todavía existe una mentalidad de rechazo.

La mayor demanda del consumo vendrá, sobretodo de China y los países emergentes. Estos países ya han puesto su punto de mira en el sector y, actualmente están produciendo para autoabastecerse y para la exportación a los países desarrollados.

Según datos del informe, el 38 por ciento de todo el pescado que se produce actualmente en el mundo se exporta y, en términos de valor, más de dos tercios de las exportaciones de pescado de los países en desarrollo se dirigen a los países desarrollados

Europa, y España, son deficitarios en esta proteína. La pesca no podrá cubrir este hueco existente y, por tanto, la acuicultura es la única vía. Los Gobiernos han dado los primeros pasos hacia un desarrollo del sector dentro de Europa. Ahora queda que las regiones apoyen desburocratizando ese desarrollo y que la sociedad tome conciencia y exija una producción sostenible y de calidad. Ahora es más fácil actuar que cuando ya sea demasiado tarde.

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¿Cómo es posible que en España dejemos escapar oportunidades de inversión en acuicultura?

La noticia que hoy publicamos en misPeces sobre que Stolt Sea Farm espera sacar sus primeras cosechas de lenguados de su granja de Islandia en la segunda mitad del año, debe hacernos reflexionar a todos sobre ¿qué está pasando en España para que se escapen las inversiones en acuicultura?

Este caso no es único, aunque sí especialmente sangrante. Desde misPeces hemos vivido en primera persona cómo la empresa se ha llevado años buscando una ubicación adecuada para invertir, en varias fases, hasta 20 millones de euros. Sin embargo, no ha sido posible hasta la fecha encontrar un lugar adecuado, con el consiguiente coste económico del proceso de búsqueda.

Sin lugar a dudas, las mejores condiciones climatológicas y oceanográficas para el cultivo de lenguado senegalés se dan en Andalucía. No obstante, la empresa ha planteado varias opciones en esta región sin éxito, queremos pensar hasta el momento. En un caso estuvieron a punto de dar el paso definitivo que, finalmente, se desestimó por problemas de calidad del agua.

En otro caso, ha sido la falta de agilidad en la gestión municipal para la adquisición de unos terrenos; y el más sangrante de todos, el de Barbate, uno de los municipios más castigados en Europa por el desempleo, y que ve con incapacidad cómo Defensa no cede una ínfima parte del terreno ocupado.

Mientras todo esto pasaba a mediados de 2011, simultáneamente, en Islandia, se materializaba rápidamente una opción para construir una piscifactoría para producir lenguados. Fue cuestión de pocos meses de gestiones y negociaciones que se hiciera realidad, se pusiera la primera piedra y se comenzaran las obras.

Ahora, un año después, la empresa está en disposición de sacar sus primeros ejemplares de lenguados “made in Iceland” al mercado y no bajo la tan manida “marca España” como nos hubiera gustado a todos, incluida, seguro, la empresa.

Lo peor de todo es que no es un caso aislado, ya que existen otros grupos inversores buscando ubicaciones sin éxito. ¿Qué se está haciendo tan rematadamente mal para que esto ocurra?

Las concesiones de acuicultura contribuyen a la actividad económica y creación de empleo

La ocupación del Puerto de Cádiz batió récords de ingresos gracias a la ocupación de suelo de dominio público. En términos totales de tasa de ocupación y tasa de actividad sumaron 8,1 millones de euros, un 3,75 por ciento más que en 2012.

Como se sabe, y según los datos dados a conocer por la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz, los ingresos de explotación del puerto provienen fundamentalmente de dos conceptos: por un lado, las tasas por los servicios portuarios al barco y la mercancía y, por otro lado, las tasas por la ocupación del dominio público portuario.

De esta forma, de los 21,199 millones de euros de ingresos de explotación recaudados en 2013 por la APBC, 8,124 millones de euros correspondieron a la partida de concesiones y autorizaciones administrativas, lo que supone un porcentaje del 38,32 por ciento.

Parte de esta recaudación la está aportando las concesiones de acuicultura que existen en la dársena comercial pesquera de El Puerto de Santa María, y en la que se encuentran Fitoplancton Marino SL, Futuna Blue España, que encontraron en su día una manera rápida para poner en marcha sus iniciativas.

Esto a permitido en la zona creación de actividad económica y la generación de puestos de trabajos de alta cualificación en acuicultura.

¿No podrían ser igual de fáciles las cosas en otros espacios de dominio público marítimo terrestre?

Tenemos apostar por la innovación disruptiva

Saldremos de la crisis con más innovación, esta es la receta más repetida en los últimos años. Sin embargo hasta ahora, lo que se está haciendo es recortar este tipo de estímulos en empresas y organismos públicos.

Los niveles de inversión destinada a I+D+i en nuestro país están próximos a los de 2005 y se sitúan en 5.925 millones de euros, un 7 por ciento menos que el año anterior, que ya fueron más bajos que el previo, según los Presupuestos Generales del Estado.

La investigación que se realiza en acuicultura, como no podía ser menos, también se ha visto afectada, una cuestión que ha sido motivo de duras críticas, no sin razón. Sin embargo, surgen varias cuestiones que hacen relación a la calidad de la investigación que se ha estado haciendo y si con los actuales presupuestos es posible seguir haciendo investigación. Es decir, ¿Están bien empleadas las ayudas públicas a investigación?

A pesar de las críticas a los recortes, del total del dinero destinado a innovación, la mitad, en el conjunto de los sectores del país, queda sin ejecutarse, según se recoge en los Presupuestos del Estado. Bien porque no fluye desde la Administración hasta el interesado, bien porque las empresas son incapaces de asumir las devoluciones de préstamos ni los avales para acceder a las ayudas. Una de las razones es que las ayudas no son a fondo perdido como antes, y las pequeñas y medianas empresas, no lo tienen fácil.

Con esta situación, las grandes empresas con más medios, son las mayores beneficiadas de este cambio de tendencia en la innovación, y se perjudica a la Pyme. Y resulta que, en acuicultura, la mayor parte de las empresas son de pequeño tamaño.

La innovación es cuestión de riesgo, algo que en España se entiende mal o poco. El fracaso está mal visto. Se buscan proyectos que no fallen, algo que no es del todo bueno ya que no implican riesgos ni atravesar fronteras.

Siendo críticos, pocos son los casos que sirven para aportar valor al sector y la sociedad. Lo que se deben buscar son proyectos que aporten innovaciones disruptivas que no se realicen en ningún otro país del mundo, o que nos haga líderes.

Para ello, la colaboración entre empresa y centros de investigación es fundamental, y este es un aspecto que en acuicultura se da por encima de la media de sectores, puede mejorarse.

Ya no cabe esperar que esta pesadilla acabe y volvamos al día antes de la crisis para hacer lo mismo que hacíamos antes. Ahora la Administración, que no está en capacidad de soltar el dinero como antes, debe preocuparse más en facilitar la I+D+i de calidad a través de proyectos que reviertan en crecimiento económico.

Así difícilmente se podrá innovar.

Una bella foto de la Bahía de Cádiz que podría ser más bella aún

El País ha hecho público a través de su edición digital unas bellísimas fotos del fotógrafo Edward Burtynsky de las salinas del Parque Natural de la Bahía de Cádiz que merecen la pena ser vistas y analizadas más allá de su parte recreativa. Las imágenes no tienen desperdicio y son realmente espectaculares desde el punto de vista cromático y artístico, aunque también son el reflejo de una realidad que, a veces, algunos se niegan en reconocer.

Sus rectilíneas formas son fruto de la mano humana y reflejan un momento de la historia de la Bahía de Cádiz en las que el hombre fue capaz de aprovechar los recursos de su entorno y cultivar el mar para la extracción de sal de forma social, económica y medioambientalmente sostenible.

Ahora, estas salinas en su inmensa mayoría son espacios abandonados a su suerte y sin el uso para el que fueron concebidas fruto de la ignominia de la Administración hacia sus legítimos propietarios por la aplicación e interpretación de una Ley que no debió interpretarse como se hizo.

Seguro que Edward Burtynsky obtendría una foto más bella si todo el agua estuviera inundando los surcos que hoy se encuentran secos y llenos de vida acuática.

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La solución a la falta de aceites marinos podría estar en las marismas

El futuro de la acuicultura depende en gran medida de que se encuentre un sustituto al aceite de pescado que se obtiene de las pesquerías de pelágicos; ya que, según sea la fuente que se consulte, más del 70 por ciento del que se produce se destina a alimentación acuícola. Esto significa que, a medida que vaya evolucionando la demanda del sector, será un factor que limitará su crecimiento.

Salvo lo que están haciendo los noruegos con el krill de la Antártida, el resto de los recursos se están buscando en tierra a través de la sustitución con soja, colza y otros vegetales, y en la medida que las especies piscícolas lo permiten. Pero esta sustitución con aceites terrestres resulta complicado ya que  también están limitados como recurso, compite con la alimentación humana directa y de otros animales. A esto hay que añadir, también, factores anti-nutricionales y posibles complicaciones microbianas.

Las microalgas marinas podrían ser la solución. Son ricas en aceites marinos poliinsaturados de cadena larga, y por tanto, serían una buena fuente de obtención de aceites de alto valor. El problema radica en el alto coste de extracción de estos aceites. De momento esta inviabilidad es insalvable y queda bastante lejos como solución si se desea utilizar como ingredientes en piensos acuícolas.

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Hay Alternativas

En un interesante informe publicado hoy en misPeces, investigadores del IFAPA Centro El Toruño han puesto la ciencia en disposición del sector, al estudiar minuciosamente la cadena de fitoplancton y fitobentos como alimentos de alto valor para niveles tróficos superiores, como pequeños crustáceos y peces sin valor comercial, con capacidad para acumular aceites marinos de alta calidad del tipo Omega 3, DHA y EPA. Por decirlo de otro modo, estos podrían ser nuestros Krill de la Antártida y la anchoveta del Pacífico si aprendemos a explotarlos.

Además, en este estudio se utiliza una instalación real como modelo. Se trata de la granja acuícola de Veta La Palma que está actualmente en producción de lubinas en el Guadalquivir.

Los datos contenidos en este informe deben ser tenidos en cuenta seriamente, ya que destacan las propiedades ecosistémicas de las microalgas y la singularidad de las que habitan en este ecosistema que, sin la actividad acuícola, no hubiera sido posible obtenerlos.

Ahora solo falta hacer un modelo replicable en zonas degradadas de la Bahía de Cádiz, donde existen 5.000 hectáreas de salinas deterioradas; o en el bajo Guadalquivir, donde también existen más de 10.000 hectáreas de terrenos marismeños ociosos y degradados.

Quien sabe si en el siglo XIX la producción de la sal fue el motor económico de estos ecosistemas y en el siglo XXI será el tiempo de los pequeños seres que los habitan.

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¿Por qué hay especies que no verán la luz en la escala industrial?

En los próximos meses o años vamos a estar escuchando dos palabras de manera repetida y no va a haber proyecto de I+D+i que no las incluya. Una es sostenibilidad y la otra diversificación de especies.

En diversificación hay que ser cautelosos y tener en cuenta que no podemos ahora lanzarnos a reproducir y desarrollar una especie a pequeña escala porque es posible o fácil de hacer. Esto no es garantía de que la especie alcance la escala industrial. Hay que observar la viabilidad económica. Ni siquiera vale si es de alto consumo o tiene un precio alto en el mercado, ya que antes hay que tener en cuenta otras consideraciones de Perogrullo.

Varios han sido los proyectos que se han quedado en el camino y han descalabrado por no haber tenido en cuenta la abundancia silvestre de la especie. Es lo que ha ocurrido con el bacalao (Gadus morhua), cuya pesquería, una vez recuperada, es tan extensa que difícilmente una producción bajo métodos de acuicultura podrá competir con la silvestre en precio (o coste). Y eso que se trata de un pescado de alto consumo.

Otro caso, por poner un ejemplo más local, sería lo que ocurre con la acedía (Dicologlossa cuneata) cuyo consumo está limitado regionalmente. Cualquier empresa que se quiera adentrar en el cultivo de la especie tendrá que lidiar con dos limitaciones industriales importantes. La primera es que la pesquería de la acedía es abundante; y la segunda, el tamaño comercial de la pieza. Es decir, cuántos alevines necesitamos para obtener un kilo de pescado es un dato importante, ya que la relación coste – alevín por kilo producido limita la viabilidad empresarial. La piscicultura no es otra cosa que la producción de proteína de pescado de calidad, y se debe hacer en el menor tiempo la mayor cantidad de esta.

Siguiendo con los ejemplos, ¿Podemos adivinar entonces qué pasará con la merluza (Merluccius merluccius) una vez que se consiga desarrollar una tecnología de cultivo viable? Podriamos poner más ejemplos, aunque nos gustaría que fueran ustedes los que lo hicieran.

Generar conocimiento está bien. Pero, en estos tiempos (y en cualquier tiempo), tenemos que centrarnos en hacer I+D+i que permita a las empresas crear empleo. Ya que eso es sostenibilidad de la buena.