La desunión mermó la rentabilidad del sector mejillonero un 50 por ciento en la última década

Comentario de Opinión enviado por Pladimega el jueves, 11 de septiembre de 2008.

Diez años después de la aparición de la tabla de precios, el kilo de mejillón se está vendiendo un 20 por ciento por debajo de las tarifas de esta, mientras que el IPC subió un 30 por ciento.

Que la plataforma del Mejillón Gallego siga luchando por la unidad del sector no es solo un capricho, sino la única fórmula para poner freno a la pérdida de rentabilidad que los productores han estado padeciendo durante la última década.

Diez años después de la aparición de la tabla de precios, que marcan 240 valores distintos para el kilo de mejillón, dependiendo de su calidad y del rendimiento por vianda, el precio del producto en el mercado está un 20 por ciento por debajo de estos valores, mientras el IPC subió un 30 por ciento. Esto quiere decir que en la última década los productores estuvieron ingresando por el cultivo de su producto un 50 por ciento menos del que le correspondía.

Esto fue así por la incapacidad de las distintas agrupaciones de llegar a un acuerdo sobre tiempos y precios. Históricamente, las asociaciones compitieron por sacar al mercado el mejillón entre agosto y noviembre, cuando se obtenía mayor precio, provocando una saturación del mercado que, lógicamente, consiguió justamente el efecto contrario: un derrumbe de los precios, que ya ninguno era capaz de levantarlo en el resto del año, llegando el mejillón a venderse a un precio tan bajo que ya no era rentable para el productor.

Para acabar con esta situación, Pladimega propone un control único, independiente de las asociaciones, que establezca la cantidad de mejillón que tiene que vender cada cual, evitando así la saturación del mercado y el derrumbe de precios. Como se dijo antes, las ventas se marcarían dependiendo del número de bateas que tiene cada cual, garantizando así la equidad del reparto.

Los técnicos de Pladimega estudiaron a fondo esta solución y no le encuentran perjuicio alguno para ninguno: por campañas anteriores sabemos que lo normal es que el sector mejillonero gallego venda toda su producción, y por lo tanto, la previsión es que todas las asociaciones vendan su producto, eso si, al precio que le corresponde, no al saldo que lo convertimos en nuestro mercado en la última década.

Además, de haber excedente, sería el mismo para todos y la unión nos permitiría, como ya explicamos hace quince días, llevar a cabo un estudio de mercado que indique donde tendría mejor salida el tipo de mejillón del que tuviésemos excedente para poder así lanzar una campaña de introducción.

Pladimega aboga una vez más por la unidad del sector y reitera que la fórmula más justa para distribuir la producción sería a través de las dos rodas: una para fresco y otra para fábrica. Como ya se explicó ayer, hacer diferencias entre tamaños perjudicaría a las asociaciones más pequeñas, que solo producen mejillón de un tipo. Si se aceptase la fórmula propuesta por la Federación Arousa Norte, habría agrupaciones que vendiesen el triple de kilos que otras: Así, una agrupación que, pongamos por caso, solo tiene mejillón grande, solo estaría en esta roda, y por lo tanto, estaría parada cada vez que girasen las de mejillón pequeño o mediano. Por lo tanto, al cabo de tres años, esta asociación solo habría vendido una producción, mientras otra grande, con mejillón de los tres tipos, habría vendido tres.

Vieites y López Viega
Otra prueba de que la propuesta de Pladimega sería positiva para el sector es la rotunda oposición mostrada por el gerente de Anfaco, Juan Vietes, como por el ex conselleiro de Pesca, Enrique López Veiga.

Que de los dos mayores enemigos que el sector mejillonero tuvo en la historia reciente, muestren su rechazo a la plataforma de ventas es uno de los mejores avales de que estamos en el buen camino.

Cabe recordar que ambos se mostraron también contrarios a la DOP, la que será sin dudas la principal herramienta de trabajo del sector, que por fin podrá garantizar al consumidor que está adquiriendo mejillón gallego. A pesar de la importancia de la DOP, el señor López Veiga, que pasó de poder sacarla adelante en su paso por la Xunta, le debemos la delicada situación que el sector atraviesa hoy.
En todo este tiempo, jamás escuchamos al ex conselleiro mostrar reparos al monopolio que supone Anfaco en el sector conservero, a pesar de que fue de la mano del señor Vieites a Bruselas para poner freno a la DOP, que mal que les pese a ambos es hoy una realidad como también lo es Pladimega. Con ambas herramientas trabajará el sector para salir del pozo en el que lo dejó el señor López Veiga.

Comentarios

  1. Nada mas de acuerdo con la opinión de Pladimega. No es una particualridad de los mejilloneros la desunión o ir a la baja en los precios, es una característica de los productores en general. Siempre está la injusticia de quienes mas esfuerzo hacen y mas inteligencia e ingenio ponen para proveer al mercado son los menos recompensados y muchas muchas veces terminan malvendiendo el producto, que sin el mismo (el producto) no hay industria transformadora ni sectores afines, ni servcios ni nada. Es como en el deporte, sin futbolistas ni ciclistas se acabó el espectáculo.
    Por otro lado, los consumidores tenemos que saber claramente que una conserva contiene mejillón de Chile o mejillón gallego, a pesar de que las marcas sean gallegas o la lata venga de Galicia.
    Y por último tengo mis dudas sobre que se vaya en contra del libre mercado, teniendo en cuenta que los cocederos y los conserveros tienen sus asociaciones donde, entre otras cosas hablarán de tema precios, que es lo mas importante afin de cuentas, cuentas digo.
    Un saludo y muchas gracias

  2. Esta semana Anfaco firmó un convenio con su homologa Tailandesa, en el reparto de mercados en la conserva del atún, para no hacerse la competencia unos a los otros, me gustaría saber si eso es libre mercado, o sí el tribunal de la competencia no tendría que actuar de oficio. ¿quisiera saber que opina el señor Lopez Veiga?