Tenemos apostar por la innovación disruptiva

Saldremos de la crisis con más innovación, esta es la receta más repetida en los últimos años. Sin embargo hasta ahora, lo que se está haciendo es recortar este tipo de estímulos en empresas y organismos públicos.

Los niveles de inversión destinada a I+D+i en nuestro país están próximos a los de 2005 y se sitúan en 5.925 millones de euros, un 7 por ciento menos que el año anterior, que ya fueron más bajos que el previo, según los Presupuestos Generales del Estado.

La investigación que se realiza en acuicultura, como no podía ser menos, también se ha visto afectada, una cuestión que ha sido motivo de duras críticas, no sin razón. Sin embargo, surgen varias cuestiones que hacen relación a la calidad de la investigación que se ha estado haciendo y si con los actuales presupuestos es posible seguir haciendo investigación. Es decir, ¿Están bien empleadas las ayudas públicas a investigación?

A pesar de las críticas a los recortes, del total del dinero destinado a innovación, la mitad, en el conjunto de los sectores del país, queda sin ejecutarse, según se recoge en los Presupuestos del Estado. Bien porque no fluye desde la Administración hasta el interesado, bien porque las empresas son incapaces de asumir las devoluciones de préstamos ni los avales para acceder a las ayudas. Una de las razones es que las ayudas no son a fondo perdido como antes, y las pequeñas y medianas empresas, no lo tienen fácil.

Con esta situación, las grandes empresas con más medios, son las mayores beneficiadas de este cambio de tendencia en la innovación, y se perjudica a la Pyme. Y resulta que, en acuicultura, la mayor parte de las empresas son de pequeño tamaño.

La innovación es cuestión de riesgo, algo que en España se entiende mal o poco. El fracaso está mal visto. Se buscan proyectos que no fallen, algo que no es del todo bueno ya que no implican riesgos ni atravesar fronteras.

Siendo críticos, pocos son los casos que sirven para aportar valor al sector y la sociedad. Lo que se deben buscar son proyectos que aporten innovaciones disruptivas que no se realicen en ningún otro país del mundo, o que nos haga líderes.

Para ello, la colaboración entre empresa y centros de investigación es fundamental, y este es un aspecto que en acuicultura se da por encima de la media de sectores, puede mejorarse.

Ya no cabe esperar que esta pesadilla acabe y volvamos al día antes de la crisis para hacer lo mismo que hacíamos antes. Ahora la Administración, que no está en capacidad de soltar el dinero como antes, debe preocuparse más en facilitar la I+D+i de calidad a través de proyectos que reviertan en crecimiento económico.

Así difícilmente se podrá innovar.