Las Proteínas Animales Transformadas, ¿Qué son?

Las Proteínas Animales Transformadas (PATs) son ingredientes naturales obtenidos de los subproductos de la producción de alimentos destinados para el consumo humano.

Estos subproductos se generan en mataderos y plantas de descuartizamiento de animales no rumiantes autorizados procedentes de la industria avícola, porcina y cunicultura de las que se aprovechan la sangre, las plumas de aves, la hemoglobina o el plasma,  que tienen un alto valor nutricional (grasas, proteínas y minerales) y una baja huella de carbono.

Su empleo no es exclusivo para la fabricación de alimentos para acuicultura pues también se emplean para la alimentación de mascotas, en abonos y valorización energética.

Europa es un gran productor de este tipo de proteínas y hasta este año, y debido a la prohibición que existía y a pesar de la escasez mundial, se destinaba a la incineración.

Por el contrario, en terceros países nunca se dejó de utilizar en la alimentación acuícola. Esto generó una situación paradójica y de desventaja competitiva ya que, a pesar de la prohibición, en Europa se siguió importando pescados y mariscos alimentados con PATs.

La Comisión Europea después de una gran número de estudios, recomendaciones e informes científicos favorables retiró la prohibición de alimentar animales de la acuicultura con PATs en 2013 a través de la modificación de los anexos I y IV del Reglamento (CE) núm 999/2001 del Parlamento Europeo y del Consejo, por el que se establecen disposiciones para la prevención, el control y la erradicación de determinadas encefalopatías espongiformes transmisibles.

Este nuevo Reglamento fija requisitos estrictos durante la recogida, el transporte y la transformación de estos productos, con el fin de evitar cualquier riesgo de contaminación cruzada con proteínas de rumiantes.

Además, establece que la autoridad competente llevará a cabo controles para verificar que el sector cumpla estos requisitos. Los controles incluirán inspecciones y toma de muestras para su análisis en laboratorios acreditados y verificados periódicamente.

Ahora y gracias a este cambio normativo se pone fin a un incomprensible despilfarro de recursos alimentarios de alto valor.

Acuicultura en Mar Abierto – Acuicultura Offshore. Algunas consideraciones

El término offshore es un adverbio anglosajón que se traduce como costa afuera. En acuicultura se emplea para definir la producción que se realiza en aguas abiertas o en mar abierto alejadas de la costa en ambientes oceánicos expuestos y con corrientes oceánicas más altas de lo que sería cerca de la costa, a poca distancia.

Esto excluye las granjas marinas de salmón en Noruega, situadas en Fiordos junto a la costa, o la mayoría de las granjas marinas de Grecia y Turquía, que se ven influenciadas por su corta distancia a la costa.

La industria asociada a esta práctica acuícola está llevando un desarrollo tecnológico propio para hacer frente a los retos logísticos y medioambientales que implica, creando nuevas oportunidades de empleo para técnicos acuícolas y pescadores al precisar de operaciones con barcos en alta mar.

En España, la revolución en “mar abierto” se produjo hace una década, con granjas situadas en concesiones a partir de 2 millas de la costa, en aguas expuestas a fuertes temporales y condiciones oceanográficas duras, y hoy en día es uno de los principales métodos de producción de dorada y lubina en el Levante mediterráneo español.

Las últimas tendencias apuntan a granjas más grandes con sistemas de tren de jaulas de mayor diámetro cada una y más capacidad de producción, realizada a distancias de entre 3 a 200 millas de la costa. También se intentan asociar a parques eólicos en mar abierto ya que los costes operacionales y de inversión suelen ser cada día más altos.

Nireus, Selonda y Dias Aquaculture ¿Colosos en llamas?

La acuicultura griega, después de más de una década expansiva basada en un endeudamiento ilimitado, está pasando por uno de los peores momentos de su historia. A pesar del espectacular crecimiento del mercado de la dorada y la lubina, y de la importancia que adquirido este sector en el país, las deudas parecen impagables. Las empresas vivieron por encima de sus posibilidades. Ahora, tres de las empresas más grande de la acuicultura mediterránea acumulan, en conjunto, 647 millones de euros de deuda.

En la peor posición se encuentra Dias Aquaculture, que tuvo que declararse en quiebra tras no alcanzar un acuerdo con los bancos acreedores. La empresa reportó a finales de junio deudas por 178 millones de euros y un patrimonio neto negativo de 43 millones de euros. Ahora los bancos poseen el 33 por ciento de las acciones de Dias Aquaculture mientras que Linneo Tethys tiene el 53 por ciento.

En Selonda las cosas tampoco están mucho mejor. A finales de junio de 2013 habían podido reducir la deuda de 267,8 millones de euros con las que cerraron 2012 hasta los 245,5 millones de euros. Sin embargo, el patrimonio ha pasado en estos meses de positivo a negativo y, a junio de 2013, el capital en rojo superaba los 18 millones de euros.

La tercera gran empresa con problemas es Nireus, que también se enfrenta a una deuda elevada, en torno a los 224,3 millones de euros, aunque con una situación más sólida en su patrimonio, con mejores ventas que el año anterior y un flujo de caja más positivo.

El año 226 a. C. un terremoto acabó con el Coloso de Rodas, una gran estatua dedicada al dios griego Helios. Dos mil doscientos treinta y cuatro años después, el terremoto financiero de 2008 ha incendiado estos colosos de la acuicultura mediterránea.

La solución a la falta de aceites marinos podría estar en las marismas

El futuro de la acuicultura depende en gran medida de que se encuentre un sustituto al aceite de pescado que se obtiene de las pesquerías de pelágicos; ya que, según sea la fuente que se consulte, más del 70 por ciento del que se produce se destina a alimentación acuícola. Esto significa que, a medida que vaya evolucionando la demanda del sector, será un factor que limitará su crecimiento.

Salvo lo que están haciendo los noruegos con el krill de la Antártida, el resto de los recursos se están buscando en tierra a través de la sustitución con soja, colza y otros vegetales, y en la medida que las especies piscícolas lo permiten. Pero esta sustitución con aceites terrestres resulta complicado ya que  también están limitados como recurso, compite con la alimentación humana directa y de otros animales. A esto hay que añadir, también, factores anti-nutricionales y posibles complicaciones microbianas.

Las microalgas marinas podrían ser la solución. Son ricas en aceites marinos poliinsaturados de cadena larga, y por tanto, serían una buena fuente de obtención de aceites de alto valor. El problema radica en el alto coste de extracción de estos aceites. De momento esta inviabilidad es insalvable y queda bastante lejos como solución si se desea utilizar como ingredientes en piensos acuícolas.

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Hay Alternativas

En un interesante informe publicado hoy en misPeces, investigadores del IFAPA Centro El Toruño han puesto la ciencia en disposición del sector, al estudiar minuciosamente la cadena de fitoplancton y fitobentos como alimentos de alto valor para niveles tróficos superiores, como pequeños crustáceos y peces sin valor comercial, con capacidad para acumular aceites marinos de alta calidad del tipo Omega 3, DHA y EPA. Por decirlo de otro modo, estos podrían ser nuestros Krill de la Antártida y la anchoveta del Pacífico si aprendemos a explotarlos.

Además, en este estudio se utiliza una instalación real como modelo. Se trata de la granja acuícola de Veta La Palma que está actualmente en producción de lubinas en el Guadalquivir.

Los datos contenidos en este informe deben ser tenidos en cuenta seriamente, ya que destacan las propiedades ecosistémicas de las microalgas y la singularidad de las que habitan en este ecosistema que, sin la actividad acuícola, no hubiera sido posible obtenerlos.

Ahora solo falta hacer un modelo replicable en zonas degradadas de la Bahía de Cádiz, donde existen 5.000 hectáreas de salinas deterioradas; o en el bajo Guadalquivir, donde también existen más de 10.000 hectáreas de terrenos marismeños ociosos y degradados.

Quien sabe si en el siglo XIX la producción de la sal fue el motor económico de estos ecosistemas y en el siglo XXI será el tiempo de los pequeños seres que los habitan.

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Cuellos de botella en acuicultura

En acuicultura, al igual que en otros procesos de producción, se define como “cuello de botella” una dificultad que se presenta en una determinada parte de la producción y que limita el desarrollo del resto.

En acuicultura se emplea para definir una dificultad no controlada en la domesticación de una especie. Los cuellos de botella que se plantean principalmente son biológicos.

En la fase larvaria suele ser un cuello de botella la reproducción. Cuando esta se consigue, la alimentación exógena con alimento vivo suele ser el siguiente cuello de botella. Es lo que ocurre con moluscos como el pulpo o peces como la anguila.

Una vez superados los problemas de alimentación exógena, el siguiente cuello de botella se plantea con la alimentación inerte. Los problemas sanitarios suelen suponer también un importante cuello de botella, ya que son el mayor limitante de la expansión de la actividad a la escala industrial.

Lo normal es que detrás de la solución haya un nuevo cuello de botella.

Mitilicultura: una propuesta para la RAE

El cultivo de moluscos del género Mytilus se conoce comúnmente como mitilicultura (no mitilocultura). A pesar de ser la actividad acuícola más importante en España por su extenso volumen y tradición cultural en Galicia, la palabra no está reconocida en el Diccionario de la  Real Academia Española (DRAE). De hecho, no existe oficialmente en el Diccionario de la RAE una palabra que defina el cultivo de este molusco bivalvo.

Numerosas son las especies de mejillones que se cultivan en el mundo y la mayoría son pertenecientes a la familia Mytilidae. En la península las dos especies cultivadas son el Mytilus edulis, que habita aguas del Oceáno Atlántico y el Mytilus galloprovincialis, conocida por mejillón del Mediterráneo, y el protagonista del éxito gallego de la mitilicultura. En Canarias la especie que se cultiva es el mejillón canario (Perna perna).

En Chile el mejillón es conocido comúnmente como choro o chorito. Existe una especie autóctona, el Mytilus chilensis, cuyo cultivo está altamente difundido. El investigador chileno Dr. Eduardo Tarifeño de la Universidad de Concepción ha dado evidencias del “hallazgo” en la costa de su país de la especie Mytilus galloprovincialis, que se conoce en esas latitudes como choro Araucano.

Nuestra propuesta de esta semana es, por tanto, que se reconozca mitilicultura como una nueva entrada en el DRAE.

Manual FAO (inglés): Construcción e instalación de jaulas de madera hexagonal para acuicultura

manual-tec-contruccion-jaulas-hexagonalesLa FAO ha publicado recientemente un manual técnico, a modo de guía, para la construcción de pequeñas jaulas hexagonales de madera para uso en acuicultura. La guía incluye un listado y detalles técnicos de materiales para la construcción de estas estructuras, para un uso artesanal a pequeña escala.

Describe con detalle como ensamblar cada componente a través de ilustraciones.

El manual también ofrece consejos básicos para la elección del modelo de jaula que mejor se adapte a las necesidades del piscicultor y los mejores materiales para ser empleado atendiendo a razones medio ambientales, logísticas y de ubicación de la instalación.

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¿Por qué hay especies que no verán la luz en la escala industrial?

En los próximos meses o años vamos a estar escuchando dos palabras de manera repetida y no va a haber proyecto de I+D+i que no las incluya. Una es sostenibilidad y la otra diversificación de especies.

En diversificación hay que ser cautelosos y tener en cuenta que no podemos ahora lanzarnos a reproducir y desarrollar una especie a pequeña escala porque es posible o fácil de hacer. Esto no es garantía de que la especie alcance la escala industrial. Hay que observar la viabilidad económica. Ni siquiera vale si es de alto consumo o tiene un precio alto en el mercado, ya que antes hay que tener en cuenta otras consideraciones de Perogrullo.

Varios han sido los proyectos que se han quedado en el camino y han descalabrado por no haber tenido en cuenta la abundancia silvestre de la especie. Es lo que ha ocurrido con el bacalao (Gadus morhua), cuya pesquería, una vez recuperada, es tan extensa que difícilmente una producción bajo métodos de acuicultura podrá competir con la silvestre en precio (o coste). Y eso que se trata de un pescado de alto consumo.

Otro caso, por poner un ejemplo más local, sería lo que ocurre con la acedía (Dicologlossa cuneata) cuyo consumo está limitado regionalmente. Cualquier empresa que se quiera adentrar en el cultivo de la especie tendrá que lidiar con dos limitaciones industriales importantes. La primera es que la pesquería de la acedía es abundante; y la segunda, el tamaño comercial de la pieza. Es decir, cuántos alevines necesitamos para obtener un kilo de pescado es un dato importante, ya que la relación coste – alevín por kilo producido limita la viabilidad empresarial. La piscicultura no es otra cosa que la producción de proteína de pescado de calidad, y se debe hacer en el menor tiempo la mayor cantidad de esta.

Siguiendo con los ejemplos, ¿Podemos adivinar entonces qué pasará con la merluza (Merluccius merluccius) una vez que se consiga desarrollar una tecnología de cultivo viable? Podriamos poner más ejemplos, aunque nos gustaría que fueran ustedes los que lo hicieran.

Generar conocimiento está bien. Pero, en estos tiempos (y en cualquier tiempo), tenemos que centrarnos en hacer I+D+i que permita a las empresas crear empleo. Ya que eso es sostenibilidad de la buena.

¿Piscifactoría, Piscigranja o Granja?

La Real Academia del Español describe Piscifactoría (Del lat. piscis, pez, y factoría) como el establecimiento donde se practica la piscicultura.

En Hispanoamérica, se emplea también, y de manera muy extendida en algunos países (como es el caso de Perú), el término piscigranja, que, aunque no está registrado en el diccionario de la RAE podría considerarse adecuado.

Si nos damos un paseo por las redes sociales comprobaremos como el término Piscifactoría, que transmite connotaciones de fábrica de peces, es usado en numerosas ocasiones en sentido peyorativo, ya sea para hablar mal de la acuicultura o para minusvalorar a través de la comparación a otro tipo de actividades.

Por ello, sería apropiado sustituir este término por otros más agradables, ya que no debemos olvidar que la cría de peces debe ser comparada con la ganadería, la cual se realiza en granjas; y no con fábricas, que son lugares donde se realizan manufacturas.

Por ello proponemos algunos que podrían sustituir la expresión piscifactoría.

Cuando la producción se realiza de manera intensiva en tanques de hormigón, el término sustituto podría ser el de centro de producción de peces. Para el caso de engorde extensivo o semi intensivo en tierra o en viveros flotantes, se podría emplear el término granja de peces. En el caso de la producción que se realiza en salinas rehabilitadas del litoral sur Atlántico peninsular es recomendable usar el término esteros.

Y por su parte, cuando hablamos de jaulas en el mar, esta expresión podría ser sustituida por viveros flotantes.

Uso de peces silvestres como alimento en acuicultura

libreria-fao-desarrollo-acuiculturaLa Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Acuicultura ha publicado el libro “Uso de peces silvestres como alimento en acuicultura”.

Con este documento la FAO persigue el propósito de aportar orientaciones técnicas para el uso responsable de los peces silvestres como alimento en acuicultura, según fueron desarrollados en el taller de expertos llevado a cabo por la FAO en noviembre de 2007 en Kochi, India.

Para ello aborda temas tan dispersos como el manejo pesquero, el desarrollo de políticas, la seguridad alimentaria, la reducción de la pobreza, asuntos sociales y éticos, tecnología y desarrollo de la acuicultura, entre otros asuntos.

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